Estaba ya cansado de sólo mirar por la ventana. ¿Qué es eso de ver un pájaro posarse en el suelo y darle de comer?¿Qué se siente al oler todos los días por la mañana la hierba recién cortada?¿Cómo es el sentimiento de correr por una colina?¿Qué es eso de salir con tus amigos detrás del camión de los helados?. Yo me tengo que conformar con tocar el piano en mi habitación. De vez en cuando mi madre o Lilli, la criada, vienen a donde estoy yo y se sientan en la cama para escucharme tocar. Ellas dicen que es lo más celestial que han oído. Yo creo que nada puede superar a un jilguero cantando, a un niño riendo, a un bebé llorando.
Como cada tarde me pongo a leer un libro de aventuras en el que los niños vuelan en globo, nadan en el mar azul o corren de la mano. Yo mientras sigo cansado de sólo mirar por la ventana. Lilli pronto me trae la merienda. Un zumo de naranja, un par de lonchas de pechuga de pollo,dos galletas, dos calmantes y un ansiolítico.
Me duermo como siempre, y no despierto hasta el día siguiente, cuando asomo por la ventana.Observo a la gente pasar; veo a los niños correr detrás del autobús, a los ancianos pasear con sus nietos, y yo sigo aquí, mirando por la ventana. Cansado de mirar por la ventana y cansado de querer y no poder correr, empecé a soñar.
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